La semilla del entendimiento
No recordamos como era el mundo cuando nacimos. Cuando nacemos, los humanos estamos desprovistos de herramientas intelectuales que nos permitan entender los sucesos a nuestro alrededor. Quizá no lo olvidamos sino que instintivamente dejamos atrás esa primera etapa, ya que al no entenderla, no logramos poner en orden lo que recordamos y todo es un caos de imágenes en nuestras mentes. Conforme avanzamos, aprendemos de nuestro entorno por imitación, por repetición, hasta adquirir las competencias de la comunicación con los seres alrededor. No solo humanos, sino también de otras especies, formas de vida e inclusive objetos con los que interactuamos. Esta es la semilla que traemos desde que llegamos al mundo, que germina conforme evolucionamos mediante el aprendizaje de lo que nos rodea.
A partir del aumento en las capacidades de entendimiento, comenzamos a darnos a entender. Comenzamos a establecer el intercambio de información, a varios niveles. Gestuales, orales, textuales y aprendemos la idea de contextual. Y así establecemos el comportamiento con el que vamos comunicándonos con nuestro círculo de vida. La comunicación influye en como nos comportamos y la forma en que nos comportamos establece medios de comunicación con otros. Vamos recibiendo mensajes mucho más complejos que, no sólo se reciben desde el lenguaje hablado o escrito, sino de un concepto de lenguaje mucho más complejo y completo, como ser las expresiones en los rostros, en los tonos de voz, en la postura del cuerpo, los sonidos del ambiente, los aromas, los colores, las miradas. La comunicación comienza a alcanzar niveles de variedad y complejidad de nivel superior y se mezcla con los lugares y las personalidades de quienes se comunican con nosotros. Se despierta un nuevo nivel de comunicación que lleva nuestra pequeña semilla que crece, a convertirse en una planta, con raíz en nuestro contexto e imaginario social, ramas en nuestra cultura, y hojas en nuestras relaciones interpersonales. Esta planta la llamamos empatía, y tiene la habilidad de ponernos por medio de la comunicación, en conexión con otros mediante sentimientos y emociones, convirtiéndose en un nuevo lenguaje desbloqueado en nuestro conocimiento.
Ya con estas habilidades desarrolladas, comunicarnos para entender, entender para empatizar, comenzamos a percibir un nuevo nivel de entendimiento para con los demás. Un tipo de lazo que supera al entendimiento, y es la comprensión. Comprender al otro implica, no solamente saber lo que sucede en torno a su persona, sino también, lograr ponernos en su lugar, mediante experiencias propias o adquiridas a lo largo de las vivencias. Comprender requiere no solo el análisis de la situación, también la percepción subjetiva que envuelve el momento y espacio en el cual ésta sucede. Entonces en materia de comunicación, comprender es a los humanos, lo que el fruto a la semilla: la finalidad de un desarrollo que, vuelve a empezar en un constante ciclo de evolución.
La comunicación es la semilla del entendimiento.
El entendimiento es la planta de la empatía.
La empatía, da como fruto, la comprensión.
Julián Lepoivre.
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